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Triatlón Pálmaces 2017

No soy triatleta profesional pero me gusta el triatlón, por eso siempre encuentro alguna buena excusa para apuntarme a alguno. Quizás sea la sensación de reto y de aventura que conlleva afrontarlo, lo que engancha, o quizás la lucha mental en diferentes escenarios y circunstancias, lo que te hace sentirte satisfecha al resolver los momentos conflictivos y poder llegar a meta. Es un deporte exigente, en todo momento debes tener una mentalidad constructiva para seguir adelante. Además, debes estar muy centrado en ti, saber cómo gestionar tus energías y regular tu esfuerzo y prestar atención en puntos delicados y situaciones de carrera; la salida de natación, transiciones o momentos donde se rompe el grupo y debes tomar decisiones (a veces acertadas o no, eso se irá modulando con la experiencia). Todo este panorama hace que sea una actividad atractiva, uno siempre puede mejorar aspectos, nunca existe la carrera perfecta, lo que te hace seguir motivado para prepararte mejor para la siguiente prueba.

Acudí al Triatlón de Pálmaces para competir algún evento antes del Mundial de duatlón el próximo 19 de agosto. No era ni la fecha ni la prueba idónea (dado que ni estoy nadando, ni estoy trabajando con la “cabra” y Pálmaces es una prueba sin drafting), sin embargo, quería practicar algunas rutinas competitivas (alimentación, organización, nutrición durante la prueba… y tener algún recurso reciente que poder utilizar próximamente). Pacté conmigo misma antes de acudir, no sacar conclusiones del resultado deportivo. Viniendo además de varias semanas de carga los objetivos de resultados estaban en otro plano, mis intereses eran otros, relacionados con “toques de atención” en puntos a trabajar que detectara o la gestión y afrontar competición después de un año con menor carga competitiva.

Dieron la salida a las 16:30, apenas 20´antes anunciaron “neopreno permitido” por lo que ya tenemos la primera circunstancia que genera estress y cambio de rutina en el calentamiento (sube al coche a por el neopreno, que está a casi 2km, en plan contrareloj y afronta una natación en circunstancias diferentes a las imaginadas). Salimos en plan “estampida” tras el bocinazo, no me gusta donde estoy colocada y ya no puedo hacer nada así que nado como puedo entre la marabunta sin encontrar mi sitio hasta el primer giro, hasta entonces recibo golpes como nunca por parte de un nadador que a pesar de intentar evitar parece que me persigue. Veo la punta de lanza a un mundo, sé que estoy haciendo una natación muy mala pero intento seguir la estela de los triatletas que llevo delante. Terminados los 1800m de agua, realizo una transición lenta, el neopreno se me atasca y decido obrar con calma y no estresarme. Ya en la bici, pedaleo con fuerza, acoplada y lanzo la bici en la primera parte del circuito. Soy consciente de que el viento sopla a favor y la vuelta va a ser complicada. Mantengo buenos datos en los primeros 30km. En el punto de giro de Atienza, compruebo la distancia que me llevan mis compañeras y rivales y se me antoja demasiada para poder situarme en puestos de pódium en un día en el que físicamente me encuentro bien pero no soy capaz de darle al “MODO COMPETICIÓN ON”. La vuelta se me hace larga, sigo pedaleando en 4ª posición y mentalmente me sobran los últimos 15km de los 58km totales, me cuesta mantener la concentración y me pongo objetivos sobre la marcha para poder bajarme a correr los 12km motivada. Compruebo a pie una distancia efectivamente insalvable para el puesto de pódium, a pesar de mantener un ritmo medio que me da el mejor parcial a pie y que recorta diferencias  no cambiaría el resultado final. Entro en meta en 4ª posición esprintando con otros triatletas en 3h12´, cerrando una jornada que me sirve como experiencia para futuras competiciones.

Como conclusiones y aprendizaje futuro, el corregir errores ante situaciones inesperadas (aviso de neopreno no esperado, es la primera edición que se permite, llevé neopreno a la prueba pero no lo bajé a boxes), sobreponerme a circunstancias no idóneas (una natación mala, a pesar de no ser buena nadadora en situaciones de este tipo suelo sentirme cómoda y resolverlas con buen rendimiento, esta vez no fue así), estar en una situación de carrera poco motivante, en un puesto alejado de pódium y sin otras perseguidoras cerca, recordar trabajar  la ejecución de transiciones y ambición en carrera (aunque este último punto va acorde a los objetivos marcados). Todos estos puntos son toques de atención que he recibido en esta competición y que me permitirán seguir mejorando y ser mejor deportista en competiciones próximas.

Como mujer recomendaría esta prueba pues es una competición organizada con cariño, muy cercana, con pocos participantes pero muy amantes del triatlón de como era antes, sin drafting y con salida conjunta. La salida conjunta hombres y mujeres puede ser un punto controvertido, por un lado no puedo controlar directamente a las otras rivales mujeres (aunque llevamos gorro de otro color), sin embargo, nadar en grupo grande también suele favorecer una natación más rápida si eliges unos buenos pies. Particularmente, como prueba popular y como experiencia me gusta conjunta, si me estuviera jugando un campeonato y puesto preferiría salida separada (con antelación de las mujeres), pues hay menos factores azarosos que intervienen en el resultado en este sector. En cualquier caso, la media y larga distancia se caracteriza (o caracterizaba), precisamente, por salidas conjuntas frente a las separadas de la distancia corta. Son experiencias diferentes.

El recorrido de bici, sin drafting, es ideal para medirte de tú a tú con otras participantes, la única estrategia es gestionar tu propio ritmo y tus recursos y guardar la distancia reglamentaria con los triatletas que te precedan (10m en este caso). Si te atrae este tipo de ciclismo Pálmaces es tu prueba.

Si vas a iniciarte en la media distancia es un buen sitio donde empezar, con sus 1800-58-12, distancia algo superior a la olímpica y sin drafting es suficientemente exigente como para hacerte una idea de lo que significa los ahora denominados Half. Si de momento solo quieres hacer olímpicos y distancia corta pero te atrae el “Soloride” (ciclismo en solitario), tu entrenamiento te permitirá terminar la prueba con solvencia aunque recuerda que tendrás que mantener largo rato la concentración mientras devoras kilómetros.

En definitiva, una prueba diferente, con personalidad, que recomendaría como experiencia sin lugar a dudas.

 

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